viernes, 6 de abril de 2012

Viernes Santo

Varito se fue un Viernes Santo.

Nada es lo mismo sin él. Todos los días lo pienso, todos los días lo extraño. Pero Viernes Santo, el 22 de Abril... ufff... 

Y mi memoria puerca que nunca me recuerda que tengo que mandar un correo antes de salir de la oficina o dónde dejé la camiseta café me recuerda todas las fechas significativas, dolorosas o felices. Memoria más judas.

miércoles, 4 de abril de 2012

Nostalgia

nostalgia.
(Del gr. νόστος, regreso, y -algia).
1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

Yo soy REnostálgica. Y chichosa. Y cínica. Y super optimista. Y confiada. Y caprichosa. E ingeniosa. También observadora. Crédula que da gusto. Y me da pereza doblar ropa.

Pero esa nostalgia. Los posts que más disfruto escribir son sobre varas viejas, sobre mi infancia, sobre amigos perdidos, la casa en la que crecí, el tiempo perdido. Mi hermano.

Mi lista de cosas que ya se fueron y no vuelven.

¿Qué será que ya no me cuesta tanto dejar ir? ¿Me importa menos? No sé. Me da pereza pensarlo. Últimamente no me da la gana analizarme tanto. Es lo que es. Soy lo que soy. Están los vivos que tienen que estar y los muertos se fueron. Y todo en orden.

domingo, 25 de marzo de 2012

FIA 2012

Estaba tirada en el zacate con mi amigo Mario, viendo una película noruega -la del miércoles-. Desde esa colinita se veía parte de la feria: el Mercado Centroamericano de la Música, la Feria Verde y un toque más allá la Feria del Diseño. No se ve más pero sí se oye medio mudo el concierto en la Tarima Fidel Gamboa y la Tarima Kölbi. En un mundo mejor, se llama la película y ganó justificadamente el Oscar a mejor película extranjera en el 2010.

lunes, 19 de marzo de 2012

Me molesta

Me molesta cuando la gente habla de que cuando tuvieron hijos le encontraron sentido a su vida. Y la gente toda todita se identifica con un claaaaaro, como si fuera una verdad absoluta y universal en la vida. Me levanta roncha porque entonces ¿si no tengo hijos no le he encontrado sentido a mi vida? ¿El sentido que tiene ahorita es mantequilla? Como cuando las mujeres iban a la U a estudiar mientras encontraban marido, un sentido de a-mientras-tanto. Como el cuento de que una pareja sin hijos no es familia. Una treintona sin marido ni hijos no es objeto de lástima, vayan a ver a quién inflan.

Sí, quiero hijos. No, no sé cuando. Ahora vayan crien a los suyos que se están haciendo unos malcriaditos sin tolerancia a la frustración mientras me juzgan por no haberme puesto las pilas y no tener por lo menos un par de hijos a mis treintaitrés.

Argh. Detesto el blanco de mi cuarto.

lunes, 5 de marzo de 2012

El mar y yo

Antes del 2010 sólo me acuerdo de un viaje a la playa con mi familia cuando era chamaca, al rato fuimos más veces pero no tengo recuerdos de eso. 

Para ese paseo en particular mis papás todavía estaban casados y nos fuimos con la familia de mi papá a Cahuita. Se suponía que nos íbamos a quedar en la casa de algún conocido de alguien -van a disculpar la falta de detalles, yo tenía menos de diez años-, pero cuando llegamos al lugar resultó que estaba desmoronándose y convirtiéndose uno con la jungla -familia de murciélagos incluida-, la imagen de mi abuela sentándose en una de las camas y yéndose de espaldas contra el suelo ha sido la carcajada en reuniones familiares por años.

Terminamos haciendo una peregrinación buscando donde quedarnos todo ese gentío y por suerte encontramos unas cabinas en la mera mera playa, me acuerdo de la fuerza de las olas reventándonos a los poquitos metros y que nunca lo he sentido igual.

sábado, 18 de febrero de 2012

La insoportable mundaneidad de mi ser

El domingo amanezco en San Pedro, el día pasa vagabundo, en estas épocas mis días libres tienen un precio y vagabundearlo es un lujo que extraño. Jime me invita a cenar a la casa, qué varas, había estado pensando en ella desde el sábado en la mañana cuando me cancelaron de último momento los planes para el domingo. 

Me gusta visitarla, Jime y Alex cocinan demasiado rico y las conversaciones siempre son interesantes -esos Chavarría que cocinan maravillas como si fuera lo más sencillo de mundo-. Es un hecho que de ahí salgo con algo nuevo aprendido, no siempre lo que Jime cree o espera, pero tengo quince años de estar aprendiendo de y con ella.

Jime me pregunta cómo ando, pero ella sabe. No sé por qué me extraña que se me note que llevo un par de semanas de mal humor y raspando energía del fondo de la olla. Yo creyéndome que me había hecho experta disimulando y pos no. ¿Qué dice eso del resto del mundo?

domingo, 12 de febrero de 2012

exAmigos

Cuando éramos chamacos hacer amigos era la cosa más fácil del mundo. Una mamá decía mirá, Dieguito, una chichí y ¡saz! amigos de por vida o lo que durara el paseo al parque. Sólo bastaba con saber que vos sos un chichí, yo soy chichí y vámonos, tenemos el mundo en común. Y las mamás felices porque ya los chiquitos se llevan bien y tienen un amiguito nuevo.

En la escuela y el cole tampoco éramos muy selectivos, nuestro único requisito para tener un amigo era que -a nuestro criterio- fuera buena gente, y a veces ni eso porque todos tenemos un amigo que es el idiota de la película, o para ponerlo en mejores palabras: ese compa que nadie se explica cómo nos aguantamos y  por el que los demás ponen en tela de duda nuestro buen juicio. Yo he tenido un par y prefiero decir que son socialmente incómodos o dificilitos. Igual los he adorado y defendido mi amistad con ellos cuando ha hecho falta. Lo importante es que para mí esas amistades tengan sentido.

Con los años no sólo te volvés más selectivo de con quién te rodeás si no que además se te hace más complicado mantener esas amistades viejas. La gente cambia.  A veces cambian su situación geográfica, su estado marital o su trabajo y todo eso se vuelve más importante que mantener contacto con alguien. A veces ellos son los que cambian y se vuelven irreconocibles o peor: se quedan igualiticos, estancados en el tiempo.

lunes, 30 de enero de 2012

Principios Básicos de la Vida

Tené los hijos que podás hacer felices. Lo mismo aplica con las mascotas. Cualquier ser vivo que dependa de vos se merece tu mejor esfuerzo por darle la oportunidad de ser feliz.

Tratá de ser lo más honesto posible tan seguido como sea posible. Si vas a mentir que sea por una muy muy muuuuy buena razón -dejáte de varas, vos sabés perfectamente cuando es carebarrada y cuando es realmente necesario-.

Dá crédito donde el crédito debería de estar. Nada más feo que no reconocer el esfuerzo ajeno, dejar por fuera de los agradecimientos a la gente que se lo merece u olvidarse de ese compa que te echó una mano cuando lo necesitaste. Lealtad, gente, lealtad.

No dejés a un amigo solo, ni en las buenas ni en las malas. Tal vez te hicieron a un lado en las buenas y cuando están mal te buscan, es un error común que vos también has cometido. No seás tan duro con ellos y ofrecéles el hombro cuando la cosa se les pone fea. 

lunes, 16 de enero de 2012

Fritanga Free School

¿Free-tanga? ¡Fritaaaanga!

¿Por qué estoy de acuerdo con la prohibición de la venta de fritangas en las escuelas y colegios? Sencillo: porque no son buenas para los chiquitos.

Claro que tengo mil recuerdos de infancia con mis frituras en la Escuela México y en el Tacho -yo soy producto de la educación pública de tiquicia, 'chas gracias-. A la Escuela iba con veinte pesos diarios, los carajillos de plata llevaban cien y se compraban un combo de hamburguesa con coca en el recreo grande. Yo no me acuerdo si tenía un menú habitual pero sí sé que esos veinte pesos se iban en puras cochinadas, ricas cochinadas, pero cochinadas al fin y al cabo: bolis, Hi-Cs, Picaritas, gelatinitas, Botonetas, Chocolitos, Meneitos, Quechitos, yuquitas, etc. Creo que lo más saludable que compraba eran Rondelas, esas galletas cubiertas en chocolate con relleno de crema de fresa -sabor enteramente artificial porque nunca he probado una fresa que sepa así-. Qué ricas las Rondelas. Gaseosas no compraba porque eran muy caras y realmente nunca desarrollé mucho gusto por las gaseosas, disfruté la ocasional pitufa en bolsa como cualquier otro, pero siempre he sido más de juguitos o apretados -qué rico un apretado de cas ¿ven? esos con una cantidad decente de azúcar no son tan malos, son caseritos-.

domingo, 15 de enero de 2012

Mis Propósitos de Año Nuevo

1. Dejar el año pasado atrás -yala-.

2. Pintar más. Pintar mi cuarto, pintar en óleo, pintarme las uñas, pintar macetas, pintar lo que sea. Colores-colores-colores.

3. Seguir respetando mi proceso, sin apurarme, sin hacer trampa, sin perder de vista la meta: sanar. ¿Sanar qué? Todo, toditico, todo. Vamos bien, ahí vamos.

4. Renovar la visa para gringolandia -el pasaporte ya lo revalidé-, a ver si le pego un visitín a mi hermana y a un par de amigos con quienes ya es costumbre que vayan y vengan los correos de dude, when are you coming to visit? y i miss you, tiger. Y pos ya es justo y necesario. La pega es el trámite como con todo.