miércoles, 31 de marzo de 2010

Mi tradición de Semana Santa

Semana Santa significa diferentes cosas para todos nosotros.

Para los que viven una vida de fe representa una época de reflexión y de sacrificio por el sacrificio que se hizo por nosotros. Para los no tan religiosos es solamente es una semana de vacaciones en medio del año laboral o lectivo, que se tiene que aprovechar yendo a la playa o de fiesta -o ambas-. Y estamos los tibios a los que Semana Santa nos pone a pensar pero no vamos a procesiones ni a misa siquiera.

No es secreto que la mayor parte de mi vida he sido agnóstica y que en mi edad adulta aprendí el valor de la fe, lo aprendí de tantas formas diferentes pero más que nada porque la ausencia de fe mientras crecía me dejó un hueco muy raro que todavía no sé ni explicar muy bien. No es que me criaron lejos de Dios, en realidad mi mamá es una persona muy espiritual, nada más no tan religiosa como mi abuela o bisuabuela, que fueron las que me enseñaron a rezar y sobre la Biblia que siempre vi como un libro de cuentos muy lindo e interesante. Cuando aprendí a leer me leí todo lo que me encontré en la casa y en una de esas se me metió la idea en la cabeza de que me iba a leer la Biblia entera... como se imaginarán me aburrí por ahí del Éxodo. Bueno, pero el Génesis me encantó.

viernes, 19 de febrero de 2010

Luis-cito

Algunos anduvimos por la vida con una sensación de desplazamiento, como que no es nuestra vida la que vivimos sino que la estamos viendo desde afuera, como si fuera una película de fin de semana que pescamos en la tele. No le pasa a todos, algunos de ustedes habrán nacido bien ubicaditos y con un norte bien claro.

Yo no, yo ví mi vida por tele unos buenos años (on & off). Siempre preguntándome qué me tocará, qué iré a escoger sin querer y qué escogeré sabiendo bien en lo que me meto. Pero lo que siempre me dio miedo -no, miedo no: pavor- era el resultado final, tomar alguna de esas decisiones que le cambian la vida a uno sin darme cuenta y ¡saz! veinte años después resulta ser que me quedé solterona o me alejé de lo que quería para mi futura yo o no aproveché una oportunidad que me habría hecho el futuro mucho más sencillo.

La desición más difícil de tomar es probablemente la que sabemos que le va a afectar a los demás y que no es solamente uno el que corre el riesgo de irse confiadamente con todo. Esa gran desición en mi libro siempre ha sido el saber escoger el padre de mis futuros hijos. Tal vez no sea así para todos, pero en mi mundo la mamá es responsable del papá que le asigna a sus hijos y en caso de que este falle con su importantísimo papel es también su deber salvaguardar a los enanos que no tienen culpa del papá que les fue asignado, si no ayuda que no estorbe. Pero ojo, que quede claro que sigue siendo responsabilidad del papá el ser un buen papá, tampoco se pueden quitar el tiro.

lunes, 25 de enero de 2010

Mi mamá (y la tuya)


Como no tengo hijos no tengo la menor idea de cómo es ese asunto de ser mamá (aunque a veces piense que sí), pero sí puedo hablar de la experiencia de tener una mamá. Todos tenemos una porque viene con el ombligo y déjenme desengañarlos un poquito: no existe la mamá perfecta, existe la mamá que nos tocó y punto. Yo sé que suena muy obvio, y lo es para algunos de nosotros, pero aunque parece mentira para muchos, incluso entrados en sus treinta-y-pico, esa conclusión no es tan clara ni cercana.

Mi mamá como todas es un poquito complicadita, adquirió el título muy joven y no tenía la menor idea de qué estaba haciendo, ella solita se invitó a jugar de casita dizque porque siempre quiso tener una familia grande. Y claro, a los 18 ese siempre no es un periodo razonablemente largo por lo que no creo que haya pensado en los detalles, o en la realidad para el caso.

miércoles, 6 de enero de 2010

Alicia y el Mar

Desde que yo me acuerdo las Navidades se pasaban en familia y los 31s cada quien por su lado, tratando de hacer memoria me cayó la peseta que cuando mis papás estaban casados el 31 lo pasábamos con la familia de mi papá... ¡por eeeeeeso era! Como después del divorcio algunos de mis hermanos nos distanciamos un poco de la familia de mi papá entonces como que nos quedó la fecha libre para cada quien pasarla con sus amigos, respectivas parejas o lo que se nos ocurriera.

Agreguémosle que yo siempre trabajé esas fechas y no tenía chance como para irme de paseo o planear nada muy elaborado porque a veces salía tarde y nada, pasaron los años y mis hermanos y yo no pasábamos el 31 juntos.

Este fin de año como que el universo se alineó y pasamos no sólo el 31 sino la última semana del año juntos, nos salió una casita (casota) en el puerto y nos fuimos mi mamá, todo mi colocho de hermanos, sus respectivos cónyuges y sus hijos. Catorce en total.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Desicion Making

Hmmmmm...

No sé si será el haber tomado tantas malas decisiones en el pasado que ahora lo pienso tanto para tomar desde la más sencilla hasta la que me podría cambiar la vida (me vieran frente al closet todas las mañanas).

Un amigo me dijo un día de estos que antes era más arriesgada, más mandada. Yo quiero pensar que en vez de ser menos impulsiva y espontánea ahora soy más precavida y madura (suena menos aburrido). A lo mejor hasta aprendí algo de mis errores, la torta es que entonces ahora tomo demasiaaadas cosas en cuenta para asegurarme de que lo pensé todo, que tomé todos los factores y sus variables en consideración. Think ahead, plan ahead, tené visión.


viernes, 11 de diciembre de 2009

Entonces, Caracolito

Mi mamá me cantaba muchas canciones cuando era chiquitilla, pero de todas habían dos que me gustaban especialmente, una preguntaba cuantas estrellas hay en el cielo y la otra le pedía a un caracolito chiquito que no se escondiera en la arena. La del caracolito era muy triste y dulce al mismo tiempo; tenía una estrofa que empezaba con eeeeentonces, caracolito y desde que tengo memoria no puedo escuchar el entonces sin agregarle en mi mente un caracolito después; muchas veces contando algún cuento se me salía el caracolito en voz alta y el que fuera mi audiencia en ese momento se me quedaba viendo extrañado. A veces les explicaba la historia, a veces los dejaba con el clavo.


Yo siempre fui cuentacuentos, a veces se me hacen demasiado largos, pero en realidad me gusta narrar de todo, me gusta ser franca y poder hablarle a la gente como se lo merece: con la verdad. Y seré idealista, pero me sorprende cuando me doy cuenta que alguien no está siendo igual de franco conmigo.