sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz Navidad!

Y feliz fin de año.

Yo con que el año termine soy más que feliz.

Creo que ya quedó más que claro lo puerco que fue este año, no vamos a volver a lo mismo. Pero con todo y lo duro que fue, todavía tengo mucho por qué agradecer y acá estoy pensando en eso.

Mi familia es grande y fuerte, sabe de qué está hecha. Tenemos claro el peso que tenemos en la vida de cada uno y que juntos podemos con lo que sea. Nos mantenemos de pie no importa cuántos golpes recibamos y no puedo estar más orgullosa de ellos y agradecida por  mis ocho sobrinos hermosos y perfectos que son nuestro combustible para lo que sea. Lo que sea.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Shit-list population: You.

Sí, ya pasó un año.

No, todavía no te he perdonado. 

No, no creo que lo haga.

Sí, seguís siendo poca cosa.

No, no te volví a ver ni de cerca ni de lejos, por dicha. Sospecho que el universo me dejó en paz una vez que dejé de ir detestándote todo el camino al y desde el brete, siempre iba enferma  porque sabía que me podía cruzar con vos. Una vez sí nos cruzamos por un minuto en lados opuestos de la misma presa, no te diste cuenta pero concentré todo mi asco hacia vos. Pero no, un día llegué a la oficina y ni me acordé de vos y ya no más.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Hoy

Hoy no tengo ganas de nada. No tengo ganas de hablar, no tengo ganas de sentir, no tengo ganas de llorar. Quiero mandar al mundo para la mierda.

Pero estoy buscando con quién hablar, estoy sintiendo de todo y estoy llorando. Y como la más idiota estoy esperando que el mundo se de cuenta de que acá estoy.

Mal día ayer, mala semana, mal mes. Mierda de año.

Yo pensé que ya se había acabado la montaña rusa emocional, o por lo menos que había disminuido a un nivel manejable. Y ¡zas! me mete gol de horqueta. Vuelve el dolor, el odio, el abandono, la ira, el vacío, el miedo, el apego.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Ni burra, ni chiva, ni una buena suegra...

Un divorcio ∙ Dos funerales ∙ Un team nuevo Otto Gatto ∙ Fuerza que no sabía que tenía ∙ Catorce kilos menos ∙ Paz ∙ Una necesidad casi compulsiva por escribir ∙ 34 Posts ∙ 7166 Visitas ∙ Todo un guardarropa nuevo -por aquello de los catorce kilillos menos- ∙ Blogs que nunca había leído como el de Furia y Cassette Fotocopiado ∙ El maravilloso desapego ∙ Las karaokeaditas en El Stein ∙ Descubrir que el bailar es terapéutico ∙ Una amiga ∙ Amigos viejos reencontrados ∙ Las gemelas diciéndome tía Meme ∙ Un par de Querendengues ∙ Un cell nuevo -el viejo tenía siete años, es todo un evento∙ mi hermano, Mau ∙ Claridad para ver lo que estuve haciendo mal por tantos años: mis gustos a-pes-tan ∙ Alajuela sólo para mí ∙ Turkey skills ∙ Una adicción al tabaco ∙ Desintoxicación emocional ∙ Selectividad ∙ Toda la compasión y solidaridad del mundo ∙ La experiencia más bizarra y dolorosa de mi vida ∙ Compas en Guiones Un deteste profundo y después más paz y después más deteste y ahí vamos ∙ El gusto por estar conmigo misma ∙ Empatía nueva con los que también han perdido ∙ Paciencia ∙ Música de este lado del milenio ∙ Un filtro nuevo con qué ver el mundo ∙ Intolerancia por la pendejada y la inmadurez ∙ Estándares bien altos ∙ Un respeto nuevo por los procesos de cada uno ∙ Un juego nuevo de prioridades ∙ Y lo más importante de todo: Perspectiva 

m.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Extraño estar enamorada

Sí, lo extraño. Estar enamorada me gusta.

Déjenme explicarme, no se trata de encontrar la felicidad en alguien más, pero enamorarse es parte de lo que somos, el amor es parte de nosotros, cuando no tenemos un objeto para satisfacer nuestro lado romántico sentimos que nos falta algo. Yo no sé ustedes, pero yo soy más feliz en pareja y sospecho que no son varas mías.

Aunque sí tengo que confesar que estaba un poco intoxicada, atorotada de tanto enredo, tanta relación sin sentido, tanto creer y confiar y ajustarme y apoyar y ser equipo. Me recontraperdí dentro de tanto descifrar el presente y tanto planear futuros y ay, que cansado. No sé que me hice.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cerrá los ojos y respirá profundo...

- Vas por un camino, es un bosque, todo es verde y tranquilo...

Me sigue hablando y describiendo el camino, usa un montón más de palabras para decirme por dónde voy y qué veo, pero no es tanto lo que me narra si no cómo lo narra, tiene una voz tranquila y dulce y por alguna razón me logra llevar mancita en su paseo guiado. Yo soy un dolor para estas cosas porque no me terminan de convencer y me distraigo con mis propios pensamientos y me pregunto cómo me veré con los ojos cerrados imaginando cosas ¿tendré cara de lela? ¿o me veré muy seria? me han dicho que cuando no estoy sonriendo me veo enjachadora y nunca he logrado tomarme una foto seria que no parezca que quiero matar a alguien ¿Ven? Me disperso solita.

Pero esta vez no, no sé si es ese tono dulce y calmado o lo inesperado del ejercicio, quién sabe.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Nicaragua

Mi papá es aviador. Me gusta esa frase, por eso siempre la uso cuando hablo de él. Lo que significa es que mi papá ha trabajado toda su vida en aviación. 

Su primer trabajo fue en Coopesa cuando mi tío Rodolfo era gerente administrativo o director o algo así. El cuento cuenta que cuando mi papá, a sus dieciocho, se fue a pedir la mano de mi mamá a mi tío -tío abuelo, a falta de mi abuelo- el señor le preguntó: ¿y cómo la piensa mantener? Y mi papá le contestó: con el trabajo que ud me va a dar

Cuando yo era chamaca fue instructor de vuelo, me acuerdo que llevaba exámenes a la casa para revisarlos y yo con mi letra de segundo grado le ayudaba a calificar el asocie o el marcar con equis y así se los llevaba, con numeritos chuecos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Caminando Chepe

Aaaaah, las habilidades especializadísimas que se requieren para caminar por el caos de Chepe centro.

No es cuento.

En Chepe caminás rápido para no perder el tiempo entre buses, te vas cuidando de no chocar con nadie, con un ojo puesto no al Cristo si no a los cochobis para que no te agarren una nalga o te metan mano en el salveque. A todo esto capeáte los huecos y alcantarillas destapadas en las aceras quebradas y con el mar de gente y carros que pareciera no importarles eso de respetar sus respectivos semáforos. Como si el rojo pudiera significar más de una cosa o fuera una sugerencia tentativa.

Todo el camino enjachando a los pinticas desde mi metro sesenta porque a lo mejor si me ven temeraria me salvo de que me digan alguna cochinada.

Pero ojo con los modales, nada de desprecios con la viejita que te ofrece un numerito de los chances pa' mañana Ñatica. No. A ella se le sonríe y se le da un amable ahorita no, Negrita, 'chas gracias.

domingo, 30 de octubre de 2011

Conversaciones

Cualquier parecido con la realidad, la ficción o mi mente es a propósito.

∙∙∙∙∙

-Yo fui un idiota por dejarte ir.
-Di, mae ¿quién soy yo para discutirte?
-No, Meme, estoy hablando en serio, no me jugués de viva.
-Sí mae, yo sé que me estás hablando en serio, pero es que al chile no te voy a discutir. Yo eso ya lo sabía es sólo que vos tardaste más tiempo en llegar a la misma conclusión y mirá, nunca fallan, siempre les duele con el tiempo.
-Di, nadie me tiene por idiota, yo era demasiado carajillo…
-Si mae, éramos muy chamacos. ¿Qué sabíamos nosotros de nada? Bueno, pensálo así: fue hace tanto que si no hubieras sido tan bestia y me hubieras escogido a mí muy probablemente ya habríamos terminado por alguna otra razón, así que te ahorraste el drama y quién sabe qué más. No le des muchas vueltas a la vara.
-No, Meme, yo sé que con vos yo habría sido feliz y no habría comido tanta mierda como con esa mae, vos siempre fuiste linda conmigo, nadie me ha tratado como vos. Qué idiota.
-Di, quién sabe, mae.
-Quién sabe. Igual, qué idiota.
-Sip.

lunes, 24 de octubre de 2011

Sobre el poder curativo de los abrazos

El de mi sobrino de un añito que me tira los brazos para que lo alce y remata acurrucándose en mi hombro; el abrazo de mi hermana en el aeropuerto cada vez que nos vemos; el del compa que hace rato no veo y me abraza bien apretado en un bar o la calle. El abrazo de mi mejor amigo que se huele cuando necesito un abrazo de él; el de un compañero de trabajo que me vio mariqueando y supo que era más efectivo un abrazo que decirme nada.

El de mi mamá cuando la ví en el funeral de Varito después de despedirme de él frente a todos.

El abrazo de un novio, acurrucados viendo tele y felices de estar juntos; también el de un ex con el que estás en paz y te alegrás genuinamente de ver. El que le daba a mi abuelita cada vez que me despedía de ella por si era la última; el de mi hermano que me hace una falta espantosa.