domingo, 29 de abril de 2012

Cosas de hoy

Abri los ojos y era temprano.

Hice pan por tercera vez. Hoy le puse romero y lo dejé menos tiempo en el horno, quedó más rico y suavecito. La próxima pruebo con queso.

No fui a la playa, ningún plan me salió este fin de semana. Cochinada.

Vagabundié en mi hamaca, es mi nuevo spot favorito de la casa. Estoy haciendo loquesea y sin darme cuenta me vuelvo a acomodar en la hamaca. Me llama, la cabrona.

Otra vez me agarró de noche sin terminar de limpiar la casa. Me huele a que otra vez limpio la casa, me baño largo e hirviendo y me meto a mi cama con sábanas limpias. Son los pequeños placeres mundanos. Felicidad.

No doblé la ropa, oooootra vez. ¿Alguien que me venga a doblar la ropa? Yo les pago. No es tanta, sólo dos sillones. Me da pereza. No sean así.

sábado, 28 de abril de 2012

Balance

No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo aguante. A alguien le faltó agregar que tampoco la felicidad, pero bueh... detalles...

Para los que han estado poniendo atención ya se saben el cuento del año pasado y cómo se llevó el trofeo al año más puerco... iba a poner de mi vida, pero no sé.

La vida no es fácil, eso ya se recontrasabe, pero también tiene un balance. Me van a disculpar si a veces no creo en todo eso de que es parte de un plan y que las cosas pasan por algo. A veces, por el contrario, creo que esas cosas que nos pasan en la vida son eventos al azar que tienen impacto en la vida de alguien y esta vez da la casualidad de que fue en la mía o la tuya.

Entonces no sé si eso de que las cosas me pasan a mí es como darme demasiada importancia dentro del gran esquema de las cosas. Pero vamos a seguir usando la frase meramente por costumbre.

No confundir todo esto con las decisiones que la gente toma, la forma en que nos comportamos y nos relacionamos, eso son ooootros cien pesos. Cómo decido yo impactar la vida de alguien más es enteramente responsabilidad mía y de nadie más.

martes, 17 de abril de 2012

Un año

Te extraño.

No puedo creer que ya pasó un año. A veces parece un día, a veces parecen mil años. No sé. Es raro.

A veces te hablo, no sé para qué. ¿Estás? ¿Cómo funciona esta vara? ¿Tenés algún tipo de consciencia? ¿Reencarnaste? ¿O dejaste de existir y sólo estás en recuerdos? Todos tenemos alguna idea de qué pasa después que suena razonable para nosotros, pero en realidad somos un montón de bateadores, nadie sabe.

Igual quiero un abrazo. Nunca había querido un abrazo de alguien con tantas ganas. 'uta sal.

Un día de estos me putié con vos. Creo que era la única que todavía no me había enojado. Me dio chicha el descuido, me dio chicha tu ausencia, me dio chicha que nos dejaras acá pegados con tape jugando de fuertes pero a punto de colapsar todo el tiempo. ¿En qué putas estabas pensando? Vos y tu maldita maña de jugar de invencible.

sábado, 14 de abril de 2012

Manejandito

La primera vez que manejé un carro tenía como diecisiete años. Era una clásica raspahielos Subaru roja de un novio del cole. Me llevó a un residencial en construcción por donde él vivía, el lugar sólo tenía las calles pavimentadas, los postes de luz y creo que las señales y pare de contar. O sea, era perfecto para aprender a manejar.

Dimos varias vueltas y como por ahí del quinto o sexto alto me dice sorprendido ud es la primera persona que veo que agarra el carro por primera vez y no se le apaga sacándolo. Y yo cometí el grave error de preguntarle por qué se me iba a apagar. Empecé a poner atención y a partir de ahí se me apagó el carro en cada alto y pos me cagué en todo.

Después de él otro novio me llevó un par de veces a manejar también. El problema con los dos era que los carros no eran de ellos si no de sus papás entonces no tenían acceso al carro tan seguido como para hacerlo costumbre y terminar de sacar la licencia. Además de que les iba a volar el clutch aprendiendo y quién iba a querer una enajachada de sus suegros.

Y básicamente me quedé sin manejar como hasta los veintisiete.


viernes, 6 de abril de 2012

Viernes Santo

Varito se fue un Viernes Santo.

Nada es lo mismo sin él. Todos los días lo pienso, todos los días lo extraño. Pero Viernes Santo, el 22 de Abril... ufff... 

Y mi memoria puerca que nunca me recuerda que tengo que mandar un correo antes de salir de la oficina o dónde dejé la camiseta café me recuerda todas las fechas significativas, dolorosas o felices. Memoria más judas.

miércoles, 4 de abril de 2012

Nostalgia

nostalgia.
(Del gr. νόστος, regreso, y -algia).
1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos.
2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

Yo soy REnostálgica. Y chichosa. Y cínica. Y super optimista. Y confiada. Y caprichosa. E ingeniosa. También observadora. Crédula que da gusto. Y me da pereza doblar ropa.

Pero esa nostalgia. Los posts que más disfruto escribir son sobre varas viejas, sobre mi infancia, sobre amigos perdidos, la casa en la que crecí, el tiempo perdido. Mi hermano.

Mi lista de cosas que ya se fueron y no vuelven.

¿Qué será que ya no me cuesta tanto dejar ir? ¿Me importa menos? No sé. Me da pereza pensarlo. Últimamente no me da la gana analizarme tanto. Es lo que es. Soy lo que soy. Están los vivos que tienen que estar y los muertos se fueron. Y todo en orden.

domingo, 25 de marzo de 2012

FIA 2012

Estaba tirada en el zacate con mi amigo Mario, viendo una película noruega -la del miércoles-. Desde esa colinita se veía parte de la feria: el Mercado Centroamericano de la Música, la Feria Verde y un toque más allá la Feria del Diseño. No se ve más pero sí se oye medio mudo el concierto en la Tarima Fidel Gamboa y la Tarima Kölbi. En un mundo mejor, se llama la película y ganó justificadamente el Oscar a mejor película extranjera en el 2010.

lunes, 19 de marzo de 2012

Me molesta

Me molesta cuando la gente habla de que cuando tuvieron hijos le encontraron sentido a su vida. Y la gente toda todita se identifica con un claaaaaro, como si fuera una verdad absoluta y universal en la vida. Me levanta roncha porque entonces ¿si no tengo hijos no le he encontrado sentido a mi vida? ¿El sentido que tiene ahorita es mantequilla? Como cuando las mujeres iban a la U a estudiar mientras encontraban marido, un sentido de a-mientras-tanto. Como el cuento de que una pareja sin hijos no es familia. Una treintona sin marido ni hijos no es objeto de lástima, vayan a ver a quién inflan.

Sí, quiero hijos. No, no sé cuando. Ahora vayan crien a los suyos que se están haciendo unos malcriaditos sin tolerancia a la frustración mientras me juzgan por no haberme puesto las pilas y no tener por lo menos un par de hijos a mis treintaitrés.

Argh. Detesto el blanco de mi cuarto.

lunes, 5 de marzo de 2012

El mar y yo

Antes del 2010 sólo me acuerdo de un viaje a la playa con mi familia cuando era chamaca, al rato fuimos más veces pero no tengo recuerdos de eso. 

Para ese paseo en particular mis papás todavía estaban casados y nos fuimos con la familia de mi papá a Cahuita. Se suponía que nos íbamos a quedar en la casa de algún conocido de alguien -van a disculpar la falta de detalles, yo tenía menos de diez años-, pero cuando llegamos al lugar resultó que estaba desmoronándose y convirtiéndose uno con la jungla -familia de murciélagos incluida-, la imagen de mi abuela sentándose en una de las camas y yéndose de espaldas contra el suelo ha sido la carcajada en reuniones familiares por años.

Terminamos haciendo una peregrinación buscando donde quedarnos todo ese gentío y por suerte encontramos unas cabinas en la mera mera playa, me acuerdo de la fuerza de las olas reventándonos a los poquitos metros y que nunca lo he sentido igual.

sábado, 18 de febrero de 2012

La insoportable mundaneidad de mi ser

El domingo amanezco en San Pedro, el día pasa vagabundo, en estas épocas mis días libres tienen un precio y vagabundearlo es un lujo que extraño. Jime me invita a cenar a la casa, qué varas, había estado pensando en ella desde el sábado en la mañana cuando me cancelaron de último momento los planes para el domingo. 

Me gusta visitarla, Jime y Alex cocinan demasiado rico y las conversaciones siempre son interesantes -esos Chavarría que cocinan maravillas como si fuera lo más sencillo de mundo-. Es un hecho que de ahí salgo con algo nuevo aprendido, no siempre lo que Jime cree o espera, pero tengo quince años de estar aprendiendo de y con ella.

Jime me pregunta cómo ando, pero ella sabe. No sé por qué me extraña que se me note que llevo un par de semanas de mal humor y raspando energía del fondo de la olla. Yo creyéndome que me había hecho experta disimulando y pos no. ¿Qué dice eso del resto del mundo?