sábado, 19 de enero de 2013

Todavía

Ya no lo hablo. No así. Me limito a los hechos, la parte sencilla. 
El cuándo, dónde y cómo.

Lo que siento no. El duelo, la ausencia. Eso no. 

Me da pereza la potencial respuesta. 
¿Todavía con eso? 
Sí, todavía con eso. Todos los días con esto. 

domingo, 30 de diciembre de 2012

Lo bueno, lo malo y lo feo

Lo malo de los muertos es a veces olvidar que lo están y tener esa sensación de que sólo andan de vacaciones. Luego sentir que nunca estuvieron y que sus vidas fueron un sueño. Creaciones de la imaginación. Lo realmente malo es que no se queden queditos y no saber qué sentir todo este tiempo después. Lo terrible es topárselos donde no se espera.

Lo provechoso de crecer es descubrir lo banal de las tragedias que desvelaban en la juventud. Aprender a darle campo a disfrutar las pequeñas felicidades.

Lo bueno de estar sola es poder encuevarse en los sentimientos y no tener que explicarle a nadie el mal humor de cualquier día. Lo malo es no tener quien note la diferencia con los días buenos. Lo peor es acomodarse en la soltería.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Relatos En Vano

A Caracolito le parieron un hermanito.
(parieron como si no fuera conmigo).

Péguenle una vueltica.


Ese es mero cuento.



lunes, 10 de diciembre de 2012

Así es

Ya no hablo de vos. Este fin de semana me di cuenta y sentí un punzón en la panza.

No cuento nuestra historia, no menciono tu nombre. Nadie nuevo sabe quién sos, creo que lo prefiero así. Vos lo preferís así. Así se queda.

Aceptación. Vos lo querías así.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Permiso para ser feliz

Me monto en el taxi. No, mejor dicho: colapso en el asiento de atrás del taxi, vengo agotada. Por dicha el viaje es corto, un par de kilómetros, mil pesos.

-'nas noches, a La Lucía, subiendo por El Valle por favor. Le pido. 
-Con mucho gusto.

Dos frases cortas y sencillas. Silencio.

A los doscientos metros el taxista me sorprende con una pregunta y su mejor cara de consternado.

-¿Muchacha, le puedo pedir un consejo?
-A ver, le contesto.
-Estoy enamorado de mi cuñada.

viernes, 23 de noviembre de 2012

La última vez

Aparecés de la nada, no sé cómo topás conmigo, pero de repente ahí estás. Nos vamos conociendo, nos gustamos, nos seguimos conociendo y de repente ya no. Algo pasa, me caes mal, te desencanto. Te borro de mi vida y no vuelvo a ver para atrás. Al menos no muy seguido y cada vez menos. Eventualmente -un tiempo después de que lo anuncio en voz alta-, por fin logro dejarte ir. Y ahora sí no vuelvo a ver, definitivamente no con el mismo corazón. Nunca.

Volvés a aparecer de otra manera, con otra cara, otro estilo, me gustás diferente. Te gusto igual. Sospecho que es la única forma que tenés de verme aunque sean otros ojos. Igual te abro la puerta, a lo mejor esta vez no la cagás, a lo mejor no me la pelo yo.

Pero no, otra vez me da pereza. Vos me das pereza. Sé lo que viene y se me quitan las ganas de seguirte conociendo. ¿Para qué? Ya te conozco, te he visto mil veces. Seguís apareciendo, el mismo vos. Con diferente cara, con diferente ropa, con diferentes palabras, pero con las mismas intenciones. 

sábado, 3 de noviembre de 2012

Sobre primeras citas y esos enredos

No sé ni cuántas primeras citas he tenido en este par de años. Y no es rajando, de verdad no sé cuántas, no significa que sean muchas, sólo me da pereza sacar cuentas. Algunas han sido memorables -no de la mejor forma-.

Tuve una que fue bien cuenteada. Es decir, que el mae era medio compa y se inventó una excusa bastante creíble para pasar a mi casa y como teníamos años de no vernos fuimos por una birrita para ponernos al día. Después de un par de birras -léase más de un par para él- me terminó confesando que tenía cuatro años enamorado de mí y quería que le diera chance de cortejarme -sus palabras-. Y suena bien hasta que le agregamos el detallito que el mae tenía un mes de divorciado. Anjá, las cuentas no dan.

Una vez un chavalo me invitó a salir y me dejó plantada. Por suerte, el plan era avisarle cuando saliera del trabajo, irme para mi casa, él me avisaba que ya venía de camino y pasaba por mí. Yo no me quise alistar hasta que me confirmara que había salido de donde andaba, entonces por lo menos no me dejaron vestida y alborotada. Fue mas bien como confundida y fúrica viendo tele.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Anoche

Anoche vi gente a la que no sospechaba ver. Vi amigos, a uno que me alegró particularmente ver. Y a alguien que habría preferido no ver. 

No vi a alguien que sí tenía muchas ganas de ver. Pero vi a tres mujeres muy importantes para mí. Necesito recordarles más seguido cuánto las quiero.

Vi a alguien por primera vez e hice amigos nuevos. Vi gente genuinamente hermosa por dentro y por fuera, gente que cree en hacer un esfuercito por los demás aunque no los conozcan.

También vi una de esas pruebas de que el azar tiene un sentido del humor jodidamente bueno cuando le da la gana. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Si tuviera el coraje

Me cortaría el pelo bien corto o me haría dreads bien delgaditos o me raparía la cabeza o me dejaría las canas. Cualquiera de las anteriores.

Llenaría de nuevo los portarretratos vacíos en mi sala.

Aprendería a cantar.

Me iría a vivir a Guiones o a Sudamérica.

Sacaría la licencia.

martes, 25 de septiembre de 2012

En el parque

Mónica camina despacito hacia el parque, no tiene prisa porque Oscar sale hasta las seis y le toca esperarlo un ratillo. Sólo para no variar.

Entonces camina con tranquilidad. Por lo menos ya no llueve y anda abrigada, siempre hace más frío después de llover.

En la acera, caminando delante de ella va una chavala joven con una chiquita de la mano, van conversando sobre la abuela. A Mónica le da la impresión de que se dirigen a visitarla. Se pregunta si algún día irá a ser mamá, si su familia ya estará esperando esto de ella. ¿Será por eso que mami estaba haciendo preguntas el domingo? Ay, qué pereza. Espero que no. Ojalá que no.

Encuentra una banca seca –de milagro– y se acomoda a esperar.