martes, 6 de octubre de 2015

Si tuviera el coraje (actualizado)

Me cortaría el pelo bien corto o me haría dreads bien delgaditos o me raparía la cabeza o me dejaría las canas. Cualquiera de las anteriores. Dos de cuatro: me dejé las canas todo el año pasado y creo que ya sólo me queda un 30% de pelo qué cortar.

Llenaría de nuevo los portarretratos vacíos en mi sala. O mejor le conseguía un hogar al adefesio ese donde hiciera feliz a alguien en lugar de atormentarme a mí. Y eso hice.

Aprendería a cantar.

Me iría a vivir a Guiones o a Sudamérica. O a NYC. O al carajo, pero lejos de aquí.

Sacaría la licencia. Como que vendí el carro, ya qué.

jueves, 18 de junio de 2015

13.511 días

36 años, 11 meses y 28 días.
o 443 meses y 28 días.
o 1.930 semanas y 1 día.
o 13.511 días.
o 324.264 horas.
o 19.455.840 minutos.
o 1.167.350.400 segundos.

Esa es tu edad y hoy es la mía. Por hoy somos gemelos.

sábado, 3 de enero de 2015

Marzo

Mi compa que se encueva en su cumpleaños y no quiere hacer planes porque la gente es de lo peor y no quiere decepcionarse. Le quiero decir que lo entiendo, que cumplir años es confuso y doloroso para mí también.

El mae que aprovecha el molote para manosearme o el que se acerca para decirme lo ricas que están mis tetas, mami. Los entiendo, no debería, pero los entiendo. Es el troglodita patriarcal en ellos, es la programación que recibieron, es su mente corta que no les da para rechazarla. Los entiendo. Igual los desprecio.

Mi familia que desde la muerte de mi hermano anda desorientada. Cada uno en su duelo, cada vez más dificil estar juntos. Hablamos el mismo idioma y no. Y yo los entiendo, a cada uno lo entiendo, a unos con más facilidad que a otros. No es fácil, se nos perdió el eje, nos volvimos sensibles. Los entiendo, espero que me entiendan, pero no sé.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Hablémoslo

Ser ansiosa apesta. Ser depresiva apesta. Y cuando lo uno me lleva a lo otro soy un desastre que no sirve para un carajo. El resultado puede ser lo que les contaba en mi post anterior.

La ansiedad es de todos los días, unos más pesados que otros, pero por lo general manejable, si acaso me acelero un poco y ya. No siempre requiero medicación pero ya aprendí a reconocer cuando sí la necesito y a asumirlo sin tanta vergüenza ni sentirme como un fracaso de ser humano por necesitar químicos que me equilibren la cabeza.

¿Qué significa sufrir de ansiedad? Se los explico sencillito: imagínense ir caminando solos por la selva y de repente tener un león de frente, con cara de hambre, colmillos pelados. Su cuerpo entra en estado de alerta: se les acelera el corazón, se les oprime el pecho, les cuesta respirar, están aterrados. Físicamente aterrados. Paralizados. No saben para dónde agarrar. Ahora imagínense que el león no existe, que en realidad sólo enfrentaron un pequeño (o gran) estrés emocional: cualquier cosa desde el mal modo de alguien, el correo de un ex o la noticia de que alguien murió. Pero su reacción física es exactamente la misma a la del león con el colmillo pelado.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Terrorismo emocional. Una definición.

Yo me enamoro de vos mañana a las 7:30am · Quiero una relación con vos · No necesito tiempo, yo estoy listo · Tengo miedo de quererte · Cabrona, yo no me iba a volver a enamorar · Te amo · Necesito espacio · Yo te quiero ver, siempre · Te di vuelta, no va a volver a pasar · Tengo miedo de hacerte daño · Me siento afortunado de habernos encontrado · Necesito un break · Yo no sirvo para las relaciones, lo hago todo mal · Lo que te puedo ofrecer es exclusividad sexual, no quiero estar con nadie más · Me gustaría tener hijos con vos · Te amo, te lo digo así para que veas que es cierto · Terminemos · Yo a vos te veo como material de vida · Cometí un error, volvamos · No debería de estar en una relación pero me alegro de estar teniéndola con vos · A veces me pregunto por qué no puedo estar con alguien más normal · Mi vida ha cambiado de formas que no esperaba y sé que es gracias a vos · Estoy tan agradecido · Nuestra relación es sólida y fuerte · Bien. Ya sabés ¿podrías por favor terminar conmigo? · Le podes decir a ella quién sos y la clase de imbécil que soy, no me importa · No quiero estar con nadie ·

m.



domingo, 30 de noviembre de 2014

Purgatorio

En un salón como este murió don Álvaro. Bolsas goteando en vías, cortineros, camillas y enfermeros haciendo que hacen. Camillas con pacientes y sus cobijas contra el frio, a alguno se le ven las medias al final de la cobija que le queda corta. Aquella vez la cortina estaba corrida, un mal intento de privacidad, pero creo que ni un muro de acero habría logrado enmudecer a mi familia. Los pacientes vecinos tenían cara de pena, de miedo, de molestia, de enfermedad, de sueño.

Los ojos desorbitados, asustados, pero todavía vivos, confundidos a ratos, reconociendo a ratos. Fue al final cuando entré por última vez al simulacro de habitación, que se los vi quietos y nublados y supe que era hora.

Hollywood miente. El bip-bip del monitor nunca se queda fijo, no hay un último suspiro perceptible, no hay palabras coherentes o significativas, no hay un gesto de arrepentimiento o de amor, mucho menos una mirada de reconocimiento. Solo se fue. Nunca estuve segura del momento preciso. Pero supe cuando ya no estaba.

jueves, 16 de octubre de 2014

Insomnio

Son las cuatro de la mañana y me parece oír un maullido bebé en algún lado. Me levanto y busco en el patio pero no encuentro nada. Contra mi buen juicio (que es como preferimos llamar a esa combinación de miedo y culpa resultado de un robo a domicilio), me asomo a la acera y tampoco. Me resigno y vuelvo a la cama.

Y si bien el gatito no fue lo que me despertó, ahora es el culpable de que esté viendo al techo sin una gota de sueño y calculando cuánto queda antes de tener que alistarme para ir al trabajo. Al lado de la cama mis mascotas roncan. Ya cumplieron con su enjache de ley por despertarlos a una hora tan infame y hacerlos seguirme por la casa, todavía medio tontos del sueño y sin saber qué buscamos.

¿Qué cosa merodea a las cuatro de la madrugada que no sean preocupaciones o recuerdos que aprovechan de la falta de defensas para atormentarnos?

viernes, 20 de junio de 2014

36

Mañana es mi cumpleaños.

Algo está mal cuando uno cumple la misma edad que su hermano mayor. No me da la mate, pero nada qué hacer.

Hoy un amigo me decía que a partir de este año va a haber pasado más años vivo sin su mamá que con ella. ¿Por qué pensamos en esos términos? ¿Qué impulso masoquista le entra a nuestra mente que nos hace pensar en groserías como esas? Yo no quiero estar consciente de esto. No quiero preguntarme si estaría satisfecha con lo que he hecho si este fuera mi último año de vida. Preferiría no pensar en que él haría más con este tiempo que yo.

Y nada, en algún lado de la mente hay un interruptor que se enciende solito y nos la vuelca en contra.

Lo extraño todos los días, en las fechas significativas todavía más. Igual me acostumbro. 

Detesto decir eso, que me acostumbro, es como si lo dejara ir, que me permito seguir adelante sin él. Siento que digo que ya no importa. Yo sé que no es eso, obvio que lo sé, pero es como se siente.

Cumplir años es complicado cuando alguien como Varito dejó de hacerlo.

m.

viernes, 6 de diciembre de 2013

A veces

No siempre que pienso en Varito es así. Siempre siento un punzón en el pecho, pero a veces además me da como un ahogo, parecido a una mano invisible que me oprime la garganta.

Por lo general es bien inoportuno, de camino a una entrevista de brete, en una salida con compas o con el chiquillo. Léase: cuando estoy tratando de pasarla bien o necesito con urgencia mantener la compostura.

martes, 8 de octubre de 2013

Complicated

Lo difícil no es estar triste, si eso es facilísimo. Estar feliz sin vos es una infinidad de veces más complicado, no poder compartírtelo ni contarte mis cosas. Es casi tan complicado esto de sentirme culpable por reconstruirme y estar bien. ¿Cómo la estarías pasando vos si fuera al revés?

Es jodido llenar mi vida con gente que no sabe ni entiende. ¿Cómo iban a entender? No tienen idea, no te conocieron, no tuviste chance de medirlos con ojos de hermano mayor, no te tuvieron miedo ni trataron de ganarse tu confianza, no los hiciste reír, no se encariñaron con vos. No te extrañan.

jueves, 8 de agosto de 2013

Conversaciones IX

Más de estas.

∙∙∙∙∙

-Al final siempre nos amaneció.
-Sip. Amanecer así siempre me recuerda la primera fiesta de graduación a la que fuí. Yo estaba en noveno y tenía un novio en onceavo, después de la fiesta nos fuimos todos a la casa de una chavala de su generación, no era guarera, sino como para seguir celebrando y terminé llegando a mi casa a las 6am en mi vestido elegante y con los zapatos de tacón en la mano, pero feliz. Fue la primera vez que me sentí adulta y dueña de mí misma. No sé, cada vez que veo amanecer me siento más viva.
-Sí, es chiva. Eso que uno está cansado y amanece pero no se quiere dormir.
-¿Que está demasiado cansado para dormir?
-No, que nada más no quiere dormir.
-Ah.

El sofá rojo

Embelesada, boca arriba en el sofá. Tu guitarra vibra en mi pecho, en mis piernas, en mi cabeza. 

He escuchado otros arpegios, pero aquí y ahorita no recuerdo ninguno.

Cierro los ojos, muevo los dedos de los pies, acaricio tu perra que también es músico y está acurrucada conmigo, encima mío. 

El día está soleado, el viento entra por las puertas abiertas y lo refresca todo. Dejo que tu música me caliente el espíritu. 

sábado, 20 de julio de 2013

Directo y sin escalas

Me harté de pensarte. Me enfermé de saber que andás por la vida sin extrañarme, sin mover un músculo por volver a mí. No te necesito ya, Caracolito.

Me harté de vos, me harté de mí, de tu ausencia de mierda y de tratar de llenar el vacío. De forzar el cubito en el huequito redondo. Nun.ca.en.ca.ja. Te cagaste en mí.

Entonces, Caracolito, andate al carajo. Andate mil veces al carajo.

Malagradecido. 

lunes, 1 de julio de 2013

Corazón de Melón (o Cómo sacarte la Pulpa del Corazón)

Ya casi no pienso en eso. Cada vez son más los días que ni me acuerdo, pero odio los que sí porque ahí se queda dando vueltas en el aire y lo encuentro bastante molesto.

No lo odio a él, sólo tengo poca tolerancia para el derrotismo y eso fue lo que nos ganó. Entonces detesto acordarme de cómo me miraba y de la sensación cuando empezamos a hablar como quien no quiere la cosa.

Cuando lo conocí no pensé mucho de él, sólo disfruté nuestras conversaciones y agradecí la compañía, yo andaba en otras y él me cayó bien, es un carajo interesante. No sé cómo terminamos donde terminamos, pero fue bonito. Bastante bonito.

martes, 4 de junio de 2013

Conversaciones VIII

Mis amigos imaginarios y yo conversamos mucho.

∙∙∙∙∙

-¿Y vos cómo has estado?
-Bien.
-No te veo muy convencida.
-No sé. Creo que me hacía falta esto, el contacto, un abrazo. No sentirme completamente desconectada del mundo. Gracias.
-Con gusto, a mí también me hacía falta verte, es lindo.
-Seh.
-Pero contáme qué te pasa.
-Viene mi cumpleaños.
-¡Pero bien! ¿Qué vas a hacer?

jueves, 23 de mayo de 2013

Conversaciones VII

Y bueno, a veces estas conversaciones sí suceden y no me las invento en mi cabeza. Átevos.

∙∙∙∙∙

–Sí. En realidad es lindo ver para atrás y darse cuenta que una persona a la que uno quiso mucho (de un modo) y a la que uno sigue queriendo (de  otro modo) es feliz.
–Sip.
–De hecho algunas veces he tenido cierto problema con las mamillas recientes por esa mamilla, pero es que hay que entender que fue una relación de hace muchos años y que ahora somos muy buenos amigos. Imagino que lo ves similar.
–Mae, las relaciones pasadas son parte de lo que uno fue y de lo que uno es. Nunca he entendido el ride de emperrarse con que uno debería de sacarlos por completo de la vida e ignorar que vivió varas con ellos. Yo soy fiel creyente de que cada persona que uno conoce lo afecta a uno de alguna forma, algo te deja, aunque sea un punto de vista con el que no estás de acuerdo, pero por lo menos ahora sabés que existe. Cada interacción deja algo, uno no es la misma persona que era antes de conocer a alguien y si lo sos ¡qué desperdicio de tiempo y de lección!

viernes, 17 de mayo de 2013

Conversaciones VI

Estas pasaron así. Creo.

∙∙∙∙∙

-Mae, no sé, es una cuestión de relevancia o algo así.
-Pero ¿cómo relevancia?
-Di, últimamente no sé por qué lo pienso en estos términos, y te juro que no es a propósito, pero cuando me acerco mucho a alguien, independientemente de cuál es el ride, no puedo evitar preguntarme: si a esta persona le pasa algo ¿alguien se molestaría en avisarme?
-Mae...
-Yo sé cómo suena y no es fatalismo, a cualquiera le pasa algo en cualquier momento. Lo que digo es que cuando vos tenés un compa que es parte de un grupo de amigos y a ese compa le pasa algo como un accidente o algo, vos te enterás de alguna forma, un compa del mismo círculo te cuenta ¿verdad?

lunes, 6 de mayo de 2013

Arreglando el mundo, la experiencia de una tibia

Quiero arreglar el mundo. Desde que me acuerdo siempre he querido hacer algo significativo que resuelva parte de lo que está mal en el planeta. Más grande -y realista- decidí que con dejar rodando la pelotita que pueda eventualmente generar un cambio me doy por satisfecha.

Yo crecí con las historias de mi abuelo, Jorge Ribas Montes, el revolucionario. Él fue Comandante de la Legión Caribe, que estuvo involucrada en muchas revueltas Centroamericanas en los '40s alzándose contra dictadores y a favor de muy necesarias revoluciones. En la guerra civil del '48 pasó por Costa Rica y conoció a mi abuela, se casaron y se la llevó a dar vueltas -más bien tumbos- por Guatemala y Honduras mientras él trataba de arreglar su mundo. Mi mamá nació en Guatemala y después se devolvieron a Tiquicia. Acá las dejó mientras se iba a luchar contra Somoza y cayó preso como uno de los héroes de abril del '54. Mi tío nació a los pocos meses de eso, mientras mi abuelo pasaba sus días en las famosas cárceles de la dictadura nicaragüense, compartiendo celda con Pedro Joaquín Chamorro y otra serie de ilustres opositores.

Ese mundo que mi abuelo quería cambiar se transformó en el que hoy conocemos. Muy diferente pero igual de descarrilado.

sábado, 27 de abril de 2013

Conversaciones V

No todo lo que escribo es verdad. No todo lo que leés es mentira. A veces sí pasa así, pero a veces te lo inventás vos. Y a veces nada más así debió haber pasado.

∙∙∙∙∙

-Vos me gustás.
-¿Sí?
-Sí. Me gustás. La paso bonito con vos. Me gusta hablarte.
-A mí también. Se la pasa sabroso.
-¿Y ahora?
-Ahora nos seguimos conociendo. Hay mucho que no sé de vos, quiero disfrutarte. Pero yo no soy de medias tintas, estamos o no estamos.
-Di, por mí estamos.
-Estamos, entonces.
-¿Y después?
-Después seguimos estando y después resolvemos después.

Alajuela, adoptado por una josefina

Yo he vivido en tres de las siete provincias de Costa Rica. Nací y crecí en Chepe, pero entre el 2002 y el 2003 viví en Heredia por un año y hace casi cuatro me vine para Alajuela. 

No fue a propósito, realmente. Me vine por la conveniencia con el trabajo y me quedé porque me enamoré de la ciudad. Yo no esperaba que me gustara tanto Alajuela, tengo que confesarlo. Nunca había venido y lo que conocía era un par de calles o la entrada, como la mayoría de los josefinos sólo vine para acá de pasada y me quejé del calor y de lo lejos que queda con la misma arrogancia con que ahora me toca escuchar a mis exvecinos basureando mi nuevo hogar.

Sí si si, Alajuela es caliente, sí, supérenlo. Chepe es demasiado frío y Cartago es impensable, temperatura refri. Heredia tal vez tiene el mejor clima, pero con esas presas y esos alquileres, olvídense. Me quedo con Alajuela, sobre todo yo que soy tan friolenta. Y lo digo sin pena: me ENCANTA el clima alajuelense. Aunque me muera del calor un par de meses al año, no es nada que un abanico no resuelva.