- Vas por un camino, es un bosque, todo es verde y tranquilo...
Me sigue hablando y describiendo el camino, usa un montón más de palabras para decirme por dónde voy y qué veo, pero no es tanto lo que me narra si no cómo lo narra, tiene una voz tranquila y dulce y por alguna razón me logra llevar mancita en su paseo guiado. Yo soy un dolor para estas cosas porque no me terminan de convencer y me distraigo con mis propios pensamientos y me pregunto cómo me veré con los ojos cerrados imaginando cosas ¿tendré cara de lela? ¿o me veré muy seria? me han dicho que cuando no estoy sonriendo me veo enjachadora y nunca he logrado tomarme una foto seria que no parezca que quiero matar a alguien ¿Ven? Me disperso solita.
Pero esta vez no, no sé si es ese tono dulce y calmado o lo inesperado del ejercicio, quién sabe.
